Jobs-To-Be-Done de un chicle

“¿Puede haber, cabe pensar en, un producto más “artificial”, más desagradable a la vista de los otros, más inapropiado en casi toda ocasión y momento, en fin, más inútil y molesto que un chicle?”

El chicle podría ser el ejemplo perfecto de quienes afirman sin recato que el mercadeo nos crea necesidades dónde no sería fácil hallarlas “por naturaleza”… (FALSO)

Mascar chicle, ¿para qué?; tal vez para (especulemos), entre otras:

1. Activar las sensaciones del degustar, pero sin tener que comer (ingerir)…
2. Salivar más, cuando naturalmente se carece de la suficiente salivación
3. Adquirir un estilo propio (y lucirlo ante otros) de un “bien mascar chicle”
4. Compartir cómplicemente con otro una pequeña satisfacción-truco (por ej. tras comer sabiendo ambos que no será posible una pronta “cepillada” de los dientes)
5. Quitarse un-otro sabor desagradable de la boca (por ej. los que fuman)
6. Jugar a hacer globos (“bombitas”) y explotarlos
7. Jactarse uno de que puede hacer los globos más grandes, etc. etc.

En fin… no hay producto en el mundo que haya venido a existencia porque sí; y la innovación consiste muchas veces en reemplazar productos existentes, simplemente resolviendo los mismos Jobs-To-Be-Done con nuevos productos 🙂

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